Escaneás, cobrás y el ticket ya salió. Sin esperar la página, sin esperar a ARCA y sin depender de internet. Todo lo demás — precios, stock, ofertas, compras y números — pasa solo, mientras vendés.
Sin tarjeta de crédito · Instalación y soporte en Posadas, Misiones
Sin internet y sin ARCA, la venta se cierra igual.
El artículo entra al toque y el ticket sale solo.
Los cambiás en el pasillo, sin volver a la caja.
Gente de verdad, acá en Misiones. No un bot.
Se instala en la PC de la caja. Los artículos, los precios y el stock están en la máquina: por eso busca al instante e imprime al instante, aunque el local tenga la peor conexión del barrio.
Pensado para la hora pico: la fila avanza sin tocar el mouse.
Pantalla de venta: buscador, grilla con fotos y total siempre a la vista.
Ticket de 80 mm listo para la térmica del mostrador.
Lo que hoy hacés con papelitos y calculadora, sale impreso.
Es el momento en que cualquier otro sistema te deja a pie: hay gente esperando y el comprobante no sale. Acá la venta se cierra igual, con un comprobante válido, y después se ordena sola.
Con internet, el comprobante se autoriza en ARCA en el momento y el ticket sale con su CAE y el QR.
Se cortó la conexión o el servicio de ARCA está caído. El cliente sigue ahí, con la plata en la mano.
El mostrador autoriza el comprobante con el CAEA de la quincena, imprime la leyenda que corresponde y cobra.
Cuando vuelve la conexión, el comprobante se sube, se rinde y se sincroniza con la nube sin que hagas nada.
Ventas, cobros, recibos, puntos de fidelización, vales y cierres de caja funcionan sin conexión. No es un «modo limitado»: es el sistema completo trabajando local.
Artículos, precios, clientes y stock bajan de la nube; las ventas y los movimientos suben. Si estuviste sin señal, se pone al día solo al reconectar.
El login queda guardado hasta 7 días sin conexión, con los mismos permisos de siempre. Se corta la luz, volvés a prender y seguís vendiendo.
No es una app recortada: es el mismo sistema en el celular o la tablet. Lo que se hace caminando — precios, recuento, consultas, etiquetas — se hace en el pasillo, al lado de la góndola.
Llegó la lista nueva del proveedor y hay que remarcar. En vez de anotar en un papel y después cargar en la PC, lo hacés de una.
La misma cuenta, el mismo stock: lo que tocás en el celular ya está en la caja.
La caja del mostrador trabaja contra su base local, pero todo sube a la nube. Desde tu casa, de vacaciones o esperando en el auto, entrás por el navegador y ves lo mismo que verías parado detrás del mostrador.
No hace falta ir al local para tomar una decisión. Lo que tocás desde afuera baja al mostrador en la siguiente sincronización, sin interrumpir a quien está atendiendo.
Lo que ves desde el celular, mientras el local sigue atendiendo.
Entrás con tu usuario desde el navegador de cualquier PC, notebook, tablet o celular. Y si querés, queda instalado como una app más en el escritorio o en la pantalla de inicio del teléfono.
El empleado entra al mostrador y nada más; el encargado ve el stock y las compras; el costo y las estadísticas quedan para vos. Los permisos se cambian en el momento.
Backups diarios automáticos y actualizaciones sin reinstalar nada. Si se rompe la PC del mostrador, instalás el punto de venta en otra y baja todo de la nube.
El asistente con IA está arriba de todo: «cuánto vendí de gaseosas esta semana», «qué clientes me deben». Contesta sobre tu propia información y respeta los permisos de cada usuario.
Centro de notificaciones con lo que no conviene dejar pasar: artículos bajo el mínimo, mercadería por vencer, comprobantes pendientes y avisos del sistema.
La tienda online con tus productos y tus precios toma pedidos aunque el local esté cerrado, con delivery y pedidos por WhatsApp. Lo que se vende ahí descuenta del mismo stock.
El cartel de la góndola, la etiqueta del producto y el precio de la balanza salen del mismo lugar que la venta. Un precio se cambia una sola vez.
Carteles de góndola en A4 o A5, con foto, con QR o con formato de oferta. Marcás los artículos en Listados, elegís el modelo e imprimís toda la góndola de una.
Etiquetas Code 39 en cualquier etiquetadora instalada en Windows. Las medidas y las columnas se configuran por equipo, así cada puesto usa la suya.
Los artículos y sus precios se mandan a la balanza usando el código del artículo como PLU. La etiqueta que imprime la balanza se lee en la caja como cualquier código.
Cargás la escala — llevando 3, llevando 12 — y se aplica sola al facturar. También descuento o recargo por renglón cuando hace falta.
No hay cambio: en vez de regalar monedas, entregás un vale que el cliente usa la próxima. También sirve para devoluciones sin sacar plata de la caja y para gift cards.
En los artículos que lo necesitan — lácteos, fiambres, panificados — el sistema propone la partida que vence primero y el listado te avisa lo que está por vencer.
El pack cerrado y la unidad suelta, con su código cada uno. Combos que descuentan sus componentes. Y venta por kilo o por fracción donde corresponda.
El que compra todos los días suma puntos automáticamente al facturar y canjea premios en el mostrador. Funciona igual sin internet.
La factura del proveedor se carga sola, y el pedido al proveedor te lo arma el sistema mirando lo que se vendió, lo que queda en la góndola y lo que ya viene en camino.
Sacás la foto de la factura o subís el PDF, y la IA lee el encabezado y todos los renglones.
Los artículos, agrupados como los tenés en el local.
Cada sugerencia dice por qué: así se le puede creer al número.
Cargás una vez cuánto no podés tener menos y hasta dónde querés llenar, y el sistema se encarga del resto: te avisa cuando algo baja y te arma el pedido al proveedor.
En un kiosco todo se vende, pero no todo deja lo mismo. Los informes te lo muestran sin que tengas que armar una planilla.
Ventas por hora: así se ve el pico del mediodía y el de la salida del colegio.
Y además: ventas por hora y por día de la semana para acomodar los turnos, ranking de productos, comparación contra el año pasado, lo que está por vencer y el generador de listados para armar cualquier informe. Todo se exporta a Excel o PDF.
El visor te deja ver antes de imprimir, exportar a PDF o Excel y mandarlo por mail sin salir de la pantalla.
Visor de impresión: ves, exportás o mandás por mail.
No hay que aprender un sistema: hay que abrir el local.
Entrás con tu usuario, abrís la caja del turno y el saldo que dejó el cierre de anoche ya está ahí.
Foto a la factura, la IA la lee, entra el stock y los costos se actualizan. Si algo subió, el precio de venta se recalcula.
Con el celular cambiás los precios que subieron y mandás a imprimir las cenefas nuevas para esa góndola.
Fila de gente. Escaneás, la oferta de 3 se aplica sola, cobrás con QR y el ticket ya salió. Sin mouse.
No te enterás hasta que alguien lo comenta: el mostrador sigue facturando con CAEA y después sincroniza solo.
En vez de perder la venta o regalar monedas, sale un vale por la diferencia y el cliente vuelve mañana.
Cierre Z impreso, con el detalle de cada medio de pago. La diferencia de caja, si la hay, aparece al toque.
Desde el celular, en tu casa: cuánto se vendió, qué rubro dejó más y qué hay que pedir mañana.
Todo esto ya viene con el abono. Usás lo que tu local necesita y lo demás queda ahí para el día que crezcas.
Nada de un programa para facturar, otro para el stock y una planilla para la caja. Es uno solo, y lo que cargás una vez sirve para todo lo demás.
Kiosco, despensa, minimercado, supermercado, y también la rotisería, la distribuidora o el corralón. Cada rubro prende lo que necesita del mismo sistema.
Artículos, precios, clientes y proveedores son los mismos para la caja, el celular, la tienda online y el reparto. Un precio se cambia en un solo lugar.
Varios locales, varias cajas y hasta varias razones sociales en una misma cuenta, con los números consolidados y cada uno con su propio control.
Todos los módulos, rubro por rubro, en la página de Todosoft Online · Wiki de ayuda
Un abono por mes, con todo adentro. El punto de venta del mostrador no se paga aparte.
Para probarlo en tu propio local, con tus productos.
Una razón social con el uso de 3 dispositivos incluido.
Para la segunda caja, el depósito o la otra sucursal.
Kiosco, maxikiosco, despensa, minimercado o supermercado: el sistema es el mismo. Te ayudamos a cargar los artículos y a conectar la impresora. Si no te sirve, no pagaste nada.
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