El sistema para el corralón de materiales: la mercadería que el cliente deja en la playa, la cuenta de cada obra, el reparto con el kilaje del camión y las listas de los proveedores al día. Sin cuadernos, sin planillas sueltas.
Sin tarjeta de crédito · Te ayudamos a cargar tus artículos, clientes y saldos
Pagó hoy, se lo lleva cuando la obra lo pida.
Un constructor, cinco obras, cinco saldos.
Kilos y m³ contra la capacidad del camión.
El Excel entra como viene y remarca solo.
Por bolsa, por barra, por metro cúbico o por mil. Cada artículo tiene su unidad de medida, se puede vender fraccionado y convive con el código del fabricante, el del pallet y el tuyo.
Obra gruesa
Precio por bolsa y por cantidad, con el peso ya cargado para el reparto.
Hierros
Por barra o por kilo. Listas en dólares convertidas con la cotización del día.
Áridos
Por metro cúbico, fraccionado, y con el volumen contando en la hoja de ruta.
Mampostería
Por unidad o por mil, y lo que queda en la playa a nombre de cada cliente.
Maderas
Medidas como variaciones de un mismo artículo, cada una con su stock y su precio.
Mostrador
Miles de artículos chicos con código de barras, al lado de los pallets.
El cliente paga hoy las 40 bolsas y se las lleva de a diez, a medida que avanza la obra. En el corralón eso se anotaba en un cuaderno o en el reverso de la factura. Ahora queda en el sistema, y nadie se lleva de más ni se queda sin lo que pagó.
La mercadería ya se cobró: lo que queda es entregarla sin errores.
El corralón le vende al mismo cliente para varias obras a la vez, y el cliente quiere saber cuánto lleva cada una. El sistema le pone nombre y domicilio a cada obra, y la cuenta corriente se abre por obra.
En cuanto el vendedor elige al cliente, la pantalla de venta le muestra lo que necesita saber antes de vender: si tiene crédito, qué obra es, si hay flete y si le quedó algo por retirar.
Crédito, obra, flete y pendientes, antes del primer renglón.
Con cemento, hierro y áridos, el problema no es el espacio: es el peso. El sistema suma los kilos y los metros cúbicos de la hoja de ruta, los compara con la capacidad del vehículo y ordena las paradas en el mapa.
Lo vendido y no retirado, lo presupuestado y reservado, lo que está en el galpón de atrás y lo que va arriba del camión. Cada bolsa en su lugar.
Ver cómo se lleva el stockLa mercadería de un corralón nunca está toda en el mismo lugar. El sistema la lleva donde realmente está.
Playa, galpón, sucursal y hasta el camión del reparto. Cada punto de venta descuenta del suyo, y se transfiere de uno a otro con registro.
Lo que se tomó en un pedido o un presupuesto sigue en el depósito, pero ya está vendido. No se le promete el mismo pallet a dos clientes.
Lo facturado y no retirado ya no es tuyo: el stock lo descuenta y el listado de la playa lo muestra a nombre del cliente.
Planilla para contar, carga del recuento desde el celular y ajuste con su motivo: la bolsa rota, el ladrillo partido. Inventario valorizado incluido.
Metro cúbico, kilo, metro lineal, unidad. Lo que se vende fraccionado se factura fraccionado, y descuenta lo que corresponde.
Por artículo y por depósito, con el listado de lo que está bajo el mínimo y de la mercadería sin movimiento que tiene plata parada.
El proveedor manda el Excel a su manera. Le decís al sistema qué columna es cada cosa, y los costos, los precios de venta y el master del proveedor quedan al día.
Código, descripción, precio, IVA, moneda, peso y volumen. Ves el resultado antes de importar y elegís qué actualizar: costos, precios o el master.
Listas relativas al costo o a otra lista. Sube el hierro y el mostrador, el gremio y la constructora se recalculan en cascada. Remarcación masiva por proveedor.
Cruza stock, mínimo, ventas y lo que ya viene en camino. Redondea por bulto o pallet y avisa si no llegás al mínimo de compra del proveedor.
Su código y su costo, atados a tus artículos. Cargar la compra es tipear el código del remito, y el sistema te marca si te facturaron distinto a lo pactado.
El flete que pagás para traer el camión de cemento se reparte sobre el costo de lo que vino. La rentabilidad sale con el costo real.
Subís la foto o el PDF de la factura del proveedor y la compra se carga sola, renglón por renglón, para revisar y confirmar.
Cuenta corriente de proveedores, órdenes de pago con retenciones y certificado, cheques propios y el flujo de fondos con los vencimientos.
Efectivo en el mostrador, cheque de la constructora, transferencia del particular, tarjeta en cuotas para el que arma su casa. Todo combinable en la misma venta.
Los cheques de terceros entran a la cartera con banco, número y fecha de cobro. Se depositan, se endosan a un proveedor y aparecen en el flujo de fondos.
El importe sale del sistema y va al QR o a la terminal: nadie lo vuelve a tipear. La venta se cierra cuando el pago vuelve confirmado.
Para el cliente que está en la obra y no en el mostrador: le mandás el link por WhatsApp y paga desde donde esté.
Las retenciones que te practica la constructora entran en el recibo. Percepciones y libro de IVA digital salen del mismo sistema.
El chofer cobra en la entrega desde su celular, con recibo en el momento, y lo concilia en la rendición al volver.
Nota de crédito que devuelve la mercadería al depósito, o vale a favor del cliente para la próxima compra en lugar de sacar plata de la caja.
El listado de la playa muestra quién tiene material esperando y hace cuánto. Hay arena de hace tres meses: se llama al cliente.
Diez bolsas de las cuarenta que pagó. Remito con lo que se lleva, y el pendiente baja a treinta.
Se sube el Excel, se importan los costos y las tres listas de venta se recalculan solas.
Cuarenta renglones con la lista Constructora, en PDF por WhatsApp. El stock queda reservado hasta que confirmen.
Siete entregas en la hoja de ruta, recorrido ordenado en el mapa. 2.840 de 3.500 kg: entra.
Cancela la deuda de una sola obra con dos cheques y una transferencia. Los cheques van a la cartera.
El chofer marcó las entregas y cobró una en la obra. Se rinde: lo entregado, lo cobrado y lo que volvió.
Cierre de caja por medio de pago. Y desde tu casa, la deuda por antigüedad y la rentabilidad del mes.
Todo esto ya viene con el abono. Prendés lo que tu corralón necesita y lo demás queda para cuando crezcas.
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Un abono por mes, con todo adentro. El reparto, las obras y el punto de venta del mostrador no se pagan aparte.
Para probarlo con tus artículos y tus clientes.
Una razón social con el uso de 3 dispositivos incluido.
Para el segundo mostrador, el galpón o la sucursal.
Te ayudamos a cargar tus artículos, tus clientes con sus obras y los saldos de cuenta corriente. Si no te sirve, no pagaste nada.
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