El mozo toma el pedido con el celular, la cocina lo ve en pantalla con el tiempo corriendo, y la mesa se cobra y se factura en un paso. Con kiosco de autoservicio, reservas de mesas, delivery y pedidos por WhatsApp en el mismo sistema.
Sin tarjeta de crédito · Te ayudamos a cargar la carta y dibujar el salón
El pedido se toma en la mesa, con el celular.
La cocina lo ve en pantalla, con el reloj corriendo.
El cliente pide solo, en el mostrador o en la mesa.
Calendario por mesa y por horario.
Una mesa que se abre, una comanda que va a la cocina, un plato que sale y una cuenta que se cobra. Ya sea con mozos, en el mostrador o por delivery, el sistema acompaña cada paso.
Restaurantes
Salón con mozos, varias vueltas por mesa y la cuenta dividida.
Pizzerías
Mostrador, salón y delivery, con los pedidos de WhatsApp en la misma pantalla.
Comida rápida
Kiosco de autoservicio y llamador de pedidos para que nadie grite números.
Cafeterías
Venta rápida en la barra y mesas en el salón, con el café que descuenta sus insumos.
Bares
La barra, las mesas y la terraza, cada una en su plano.
Panaderías
Venta por kilo con balanza, producción con recetas y tienda online.
Cada mesa es una venta que se va llenando durante el servicio y se cierra cuando piden la cuenta. De un vistazo sabés qué está libre, qué está comiendo y quién está esperando para pagar.
El mismo mapa en la caja y en el celular de cada mozo.
Sin ir y venir a la caja con la libreta. El mozo carga el pedido en su celular, frente al cliente, y la comanda sale en el momento.
La segunda vuelta de la mesa 7: lo nuevo, en verde, sale a la cocina.
Nada de papelitos pinchados ni gritos por la ventana. La cocina ve cada mesa y cada pedido en una pantalla, con el tiempo que lleva esperando.
Una pantalla táctil donde el cliente ve la carta con fotos, elige las variantes y manda el pedido. Menos fila en la caja, menos errores al tomar el pedido, y la cocina lo recibe al instante.






La app del kiosco en una tablet o pantalla táctil.
El autoservicio clásico: el cliente pide en la pantalla, el pedido va a la cocina y el número aparece en el llamador cuando está listo.
Una tablet fija en cada mesa: el cliente pide desde su lugar, el pedido se suma a la cuenta de esa mesa y puede ver cuánto lleva consumido.
La misma carta con fotos, pero el mozo elige a qué mesa va el pedido. Ideal para mostrarle los platos al cliente mientras decide.
El llamador en la TV del local: nadie pregunta «¿falta mucho?».
El viernes a las nueve de la noche el teléfono no para. Un bot con inteligencia artificial atiende a todos a la vez, arma el pedido y lo deja listo para la cocina.
Si el cliente pide hablar con una persona, el bot le pasa la charla al local.
La caja, el celular del mozo, el kiosco de autoservicio, la tienda online y PedidosYa trabajan con los mismos artículos y precios. El plato que se termina o el precio que sube se actualizan en un solo lugar.
Ver el kiosco de autoservicioNo se puede dejar a una mesa esperando la factura. Con el punto de venta offline, la cuenta se cierra igual, con un comprobante válido, y después se ordena sola.
Con internet, el comprobante se autoriza en ARCA en el momento y sale con su CAE y el código QR.
Se cortó la conexión o el servicio de ARCA está caído. El cliente sigue ahí, esperando su comprobante.
La caja autoriza el comprobante con el CAEA de la quincena, imprime la leyenda que corresponde y cobra.
Cuando vuelve la conexión, el comprobante se sube, se rinde y se sincroniza con la nube sin que hagas nada.
Ventas, cobros, mesas, vales, puntos de fidelización y cierres de caja funcionan sin conexión, con la carta y los precios guardados en el equipo. No es un «modo limitado»: es el sistema trabajando con los datos guardados en el equipo.
Artículos, precios, clientes y stock bajan de la nube; las ventas y los movimientos suben. Si estuviste sin señal, se pone al día solo al reconectar.
El login queda guardado hasta 7 días sin conexión, con los mismos permisos de siempre. Se corta la luz, volvés a prender y seguís vendiendo.
El punto de venta offline viene incluido en el abono, para Windows y Android · Conocer el punto de venta offline
Nada de la agenda de papel al lado del teléfono. Cada reserva queda en el calendario de su mesa, con el horario, la cantidad de personas y el teléfono del cliente.
El sábado a la noche, de un vistazo: qué mesa está tomada y a qué hora.
La parte que no se ve desde el salón, pero que decide si el mes cierra.
MercadoPago QR y Point, y PayWay: el importe va solo a la terminal. Nadie lo vuelve a tipear.
Una mesa que paga parte en efectivo, parte con QR y parte con tarjeta, en el mismo cobro.
Factura A, B o C electrónica, o controlador fiscal. Con contingencia si ARCA no responde.
Cierre X y Z con el detalle por medio de pago, y la caja de cada puesto separada.
Venta rápida en la barra con QR. Cada café descuenta el café y la leche del stock.
La factura se carga con una foto. Entra la mercadería y se actualizan los costos.
Los mozos cargan las comandas desde el celular. La cocina las ve con el reloj corriendo.
Tres llamados, tres reservas cargadas. El mapa ya las muestra para las 22:00.
El bot de WhatsApp toma los pedidos mientras el local atiende el salón.
Seis amigos, dos cuentas. Se separan los ítems y cada grupo paga con lo que quiere.
Cierre Z con el detalle por medio de pago y lote de tarjetas cerrado.
Qué platos se vendieron más, cuánto dejaron y cuánto se gastó en insumos.
Todo esto ya viene con el abono. Prendés lo que tu local necesita y lo demás queda para cuando crezcas.
Un abono por mes, con todo adentro. Las mesas, la cocina y el delivery no se pagan aparte.
Para probarlo en un servicio real.
Una razón social con el uso de 3 dispositivos incluido.
Para cada mozo, otra pantalla o la segunda caja.
Te ayudamos a cargar la carta, dibujar el salón y poner en marcha la pantalla de cocina. Si no te sirve, no pagaste nada.
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